El festival Masters of Rock 2025 en Buenos Aires, realizado el 26 de abril en Tecnópolis, reunió a miles de fanáticos del hard rock y heavy metal. Sin embargo, no estuvo exento de controversias y desafíos logísticos.
Desde el ingreso al predio de Tecnópolis, la organización del Masters of Rock 2025 ya dejaba mucho que desear: no había información clara sobre qué bandas tocarían en qué escenario. Muchos asistentes tuvieron que preguntar en el momento, y algunos fans de Judas Priest se guiaron únicamente por la icónica cruz en el escenario para adivinar su ubicación.

Al consultar con el personal de seguridad, nos informaron que las bandas se presentarían intercalando escenarios. Esta decisión fue una gran decepción para quienes iban con la intención de disfrutar de varias bandas, ya que moverse entre escenarios implicaba perder la ubicación privilegiada cerca del escenario principal. Por eso, decidimos quedarnos firmes en la primera fila del escenario donde tocaría Judas Priest.
Durante la espera, pasaron varias bandas argentinas: Renzo Leali, La Carga, Tándem, Against, En el Cielo y el Infierno, Horcas y On Off, quienes se presentaron en ambos escenarios de forma alternada. En el lado donde estábamos, pudimos disfrutar especialmente de La Carga, Against y, por supuesto, Horcas, uno de los mayores exponentes del heavy metal argentino, que fue recibido con entusiasmo por el público.
Sin embargo, la emoción se vio empañada por numerosas fallas técnicas constantes que afectaron tanto a los asistentes como a los propios artistas, generando frustración en varios momentos clave del festival.
Llegado el turno de las bandas internacionales, el público vivió una mezcla de euforia y resignación. Opeth abrió con una actuación impecable, destacando la poderosa y versátil voz de su cantante Mikael Åkerfeldt, capaz de pasar de armonías limpias a guturales intensos con una naturalidad asombrosa y la banda mostró una ejecución instrumental precisa y envolvente,con una interpretación muy cuidada de cada tema. En el momento de su concierto Mikael hizo referencia a lo mal que estaba dividido el escenario, bromeando sobre lo absurdo de no poder ver al resto de las bandas desde su posición.
Desde nuestra ubicación, logramos ver parcialmente a Queensrÿche, cuyo vocalista odd La Torre se acercó al límite del escenario vecino en un intento de conectar con quienes estábamos lejos. El gesto fue aplaudido con fuerza, aunque no pudo avanzar más. Sin embargo la banda ofreció una actuación impecable.
Savatage trajo una energía brutal que logró levantar el ánimo de todos los presentes, recordándonos por qué son una banda tan querida. Su cantante Zachary Stevens se entregó al máximo, encendiendo al público tras la desilusión organizativa. La banda desplegó una puesta en escena intensa y poderosa, con una ejecución precisa de sus clásicos más emblemáticos,combinando riffs pesados, solos de guitarra virtuosos y arreglos sinfónicos que retumbaron con fuerza en todo el predio.
La presentación de Europe fue uno de los momentos más frustrantes. Muchos asistentes comenzaron a gritar de bronca por no poder ver a la legendaria banda como se merecía. El vocalista Joey Tempest hizo un esfuerzo extra al acercarse al centro del escenario, lo que provocó una ola de emoción colectiva, pero su interacción duró apenas un par de minutos antes de tener que regresar a su sector. A pesar de las limitaciones logísticas, Europe ofreció una actuación vibrante,Aunque la experiencia no fue la ideal para todos los asistentes, la banda logró mantener la esencia de su sonido clásico, cautivando a quienes lograron disfrutar del espectáculo desde lejos.
Después de una larga seguidilla de shows sin pausas, finalmente llegó un inesperado y prolongado silencio justo antes del show de Judas Priest. La ansiedad crecía cada minuto, hasta que un representante de la productora Akemusic apareció en el escenario para comunicar una noticia devastadora: Scorpions no se presentaría, debido a una laringitis que afectaba al cantante Klaus Meine. La banda, que celebraba 60 años de carrera, era una de las más esperadas de la noche, y su ausencia generó un abucheo generalizado y preocupación.
Como forma de compensación, se anunció que Judas Priest extendería su show, lo cual fue recibido con aplausos, aunque con un sabor agridulce. Especialmente para quienes habían esperado por Scorpions, el golpe fue fuerte.
Finalmente, tras casi una hora de incertidumbre, Judas Priest irrumpió en el escenario con una entrada demoledora. La voz del legendario Rob Halford sonó con fuerza, desatando el éxtasis entre los presentes. La banda hizo un repaso arrollador de su carrera, demostrando por qué siguen siendo pilares del metal mundial. Con una presencia imponente, Halford dominó el escenario, alternando entre sus agudos característicos y su poderosa voz rasposa. La ejecución de la banda fue impecable, con Richie Faulkner y Andy Sneap deslumbrando con solos de guitarra vertiginosos, mientras que Ian Hill (bajo) y Scott Travis (batería) mantenían la base rítmica sólida y vibrante. La energía de la banda no decaía, y el público, a pesar de la espera, estaba totalmente entregado. Los himnos de Judas Priest, como «Hell Bent for Leather», «Painkiller» y «Living After Midnight», se sintieron más poderosos que nunca, consolidando la leyenda de la banda ante una multitud enloquecida. Muchos fanáticos comentaron que fue una de las mejores presentaciones que han visto, y sin duda una de las más largas que han tenido el honor de disfrutar.
Datos interesantes:
– Al finalizar el evento, nos enteramos de que el escenario utilizado fue el mismo del festival Quilmes Rock 2025, lo que explicaría algunos de los graves problemas técnicos que afectaron el sonido durante toda la jornada.
– Fredrik Åkesson, guitarrista de Opeth, se unió a Europe durante su show para tocar junto a ellos. El inesperado cruce entre las dos bandas demostro que entre músicos de diferentes estilos, comparten el amor por la música en vivo.
En conclusión, la pasión del público y la calidad de las bandas salvaron el festival del desastre total. Masters of Rock 2025 fue una experiencia intensa, pero con decisiones logísticas cuestionables y una comunicación confusa. En comparación con el evento de 2024, que, aunque también tuvo sus inconvenientes, permitió disfrutar de todas las bandas. Para futuras ediciones, sería clave escuchar más a los fanáticos y trabajar en los detalles logísticos. Este festival tiene el potencial de ser legendario… si se gestiona de la manera correcta.
Agradecimientos
Agradecimiento enorme a nuestros 2 Corresponsales que estuvieron presentes Grabiela Muñoz Olios y Nico Della Roca, el imperio del metal no seria nada sin sus reviews y fotos legendarias en primera fila. Un Hail por nuestros Guerreros del Metal



































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