El Metal Fest de este año generó grandes expectativas, con muchos esperando una grilla tan amplia como la de ediciones pasadas, que incluso competían con el Summer Breeze, ahora Banger’s Festival de Brasil. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el cartel de bandas fue más reducido de lo esperado. Esta disminución impactó en la venta de entradas, utilizando solo la mitad del Movistar Arena en lugar de su totalidad. Al igual que el año anterior, se dispusieron dos escenarios: uno dentro del Movistar Arena para las bandas internacionales y otro en las afueras para las bandas nacionales.

Desde las 6 de la mañana, nos encontramos en la fila, compartiendo la emoción con los fans y descubriendo a qué banda venían a ver. La mayoría expresaba su entusiasmo por Sabaton en su segunda visita. Incluso nos encontramos con un banger llamado Joshua González, ataviado con un cosplay de templario en honor al último lanzamiento de Sabaton, ¡perfecto también para Saxon y su disco «Crusader»!

La apertura de puertas, programada para el mediodía, se retrasó unos 20 minutos, y la apertura de la arena estaba prevista para las 13:50. Esto nos dio tiempo para adquirir merchandising oficial en los diversos puestos de venta, pero nuestro objetivo principal era asegurar un lugar en primera fila.

Logramos entrar y nos ubicamos justo al centro del escenario para disfrutar al máximo del performance de las bandas y capturar buenas fotografías. La desventaja de esta ubicación es la dificultad para atrapar púas o baquetas, ya que el vocalista suele acaparar el centro del escenario.

La primera banda en escena fue Nile, originaria de Carolina del Sur. Iniciaron con un tema de su más reciente disco, «Stelae of Vultures», seguido de «Sarcophagus», «Sacrifice Unto Sebek» y «Kafir!». Se despidieron con «Black Seeds of Vengeance». La banda no dejó de conectar con el público chileno, que respondió con entusiasmo desde temprano. Lamentablemente, su set fue acortado debido a problemas técnicos y retrasos en la prueba de sonido, una constante que afectaría a varias bandas.

Los francocanadienses de Voivod, listos para desatar su thrash metal, también sufrieron percances en la prueba de sonido y sufrieron retrasos. Arrancaron con «Experiment» y continuaron con sus clásicos «Tribal Convictions», «The Unknown Knows», «Nuclear War» y «Voivod». Durante su presentación, nos deleitamos con el arte conceptual de la banda, transportándonos a regiones profundas de la galaxia. Un gran gesto de la banda fue lanzar púas al público, un recuerdo atesorado por muchos.

La anticipación crecía con la inminente presentación de los padres del doom gótico, Paradise Lost. Lamentablemente, los problemas técnicos con el sonido persistieron, retrasando su salida al escenario. A pesar de ello, lograron sumergirnos en una atmósfera oscura con «Forsaken», «Faith Divides Us – Death Unites Us», «As I Die» y nos hicieron saltar con «Smalltown Boy». Sin embargo, el show estuvo plagado de problemas técnicos durante toda su presentación.

La cuarta banda en tomar el escenario fue Carcass, originaria de Liverpool y liderada por Jeff Walker. La banda estuvo a tope, y esta vez sin problemas de sonido, permitiéndonos disfrutar del show a plenitud con temas como «Unfit for Human Consumption», «Tomorrow Belongs to Nobody», «This Mortal Coil» y «Heartwork». También lanzaron púas al público, un gesto siempre agradecido en bandas de este calibre.

Llegó el momento de Saxon, la legendaria banda del Reino Unido, con la difícil tarea de resumir más de 45 años de éxitos en un puñado de canciones que nos transportaran a las glorias del metal, donde no existía la era digital, sino el clásico vinilo. La banda interpretó «Hell, Fire and Damnation», «Motorcycle Man», «Heavy Metal Thunder», «Strong Arm of the Law», «747 (Strangers in the Night)» y, por supuesto, cerraron con la legendaria «Princess of the Night». Saxon es una banda que merece ser vista una y mil veces. Pudimos observar a miembros de bandas que tocaron antes, ¡e incluso de Sabaton!, disfrutando de los riffs de Saxon.

Finalmente, era hora de la banda más esperada de la noche: Sabaton. Como era de esperarse, el sonido y el escenario estaban listos para rendir al máximo. La banda inició con su clásico intro de «The March of War», precedido de «Ghost Division», y continuó con «The Last Stand». Sabaton no dejó de interpretar sus éxitos más importantes como «Bismarck», «Stormtroopers» y la versión sueca de «Carolus Rex». El show estuvo lleno de momentos divertidos y emotivos, forjando un lazo de hermandad con el público chileno. Un momento particularmente divertido fue cuando le entregaron la guitarra de Hello Kitty a Joakim Brodén. El público respondió con tal fervor que comenzó a corear «Swedish Pagans», un tema que no estaba en el repertorio original. Ante la insistencia del público, la banda accedió a tocarla, para finalmente cerrar con «To Hell and Back». Definitivamente, fue la banda más esperada del día, aunque lamentablemente tuvo un setlist corto.

Para cerrar el festival, fue el turno del icónico miembro de Slayer, Kerry King, acompañado por un frontman digno de trabajar con una leyenda, el vocalista Mark Osegueda. El show se centró en canciones de su propia autoría, pero también rindieron homenaje al gran Paul Di’Anno, interpretando «Purgatory» y «Killers». Sin olvidar, por supuesto, canciones de la banda a la que dedicó sus mejores años, como «Raining Blood» y «Black Magic», para luego terminar con «From Hell I Rise».

Conclusiones

El festival estuvo plagado de inconvenientes, desde retrasos en las pruebas de sonido hasta problemas técnicos. La reducción del espacio a la mitad debido a las bajas ventas plantea la interrogante de si las bandas nacionales que tocaron fuera de la arena merecen un festival aparte, para captar la atención total de los bangers nacionales, ya que competir por atención contra bandas internacionales es una desventaja injusta. Al salir del recinto, circulaba el rumor de la posible cancelación del festival el próximo año. Es crucial apoyar este festival, ya que es el más importante del país para nuestro género. Este año perdimos relevancia internacional frente al Banger’s Festival realizado en Brasil. Es importante recordar que este festival promueve el turismo y genera ingresos significativos para el país. Otro aspecto negativo fue el orden de las bandas. Kerry King es una leyenda en el mundo del metal, pero su show se sintió como un tributo oficial a Slayer, mientras que Sabaton merecía un repertorio más amplio y cerrar la noche con un broche de oro, ya que son una de las bandas más importantes de la actualidad, incluso encabezando festivales europeos.

Como siempre, se agradece el esfuerzo de la promotora por traernos un evento tan importante y permitirnos disfrutar a todos los que amamos este género.

Review y fotos por: Mauricio Montaño Rojas

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