La noche arrancó con la potencia y el post-punk oscuro de Los Buenos Vampiros, una banda argentina que ha venido ganando terreno en la escena alternativa local. Lamentablemente con muchos problemas de sonido por parte de uno de los guitarristas, pero la banda no perdió el ritmo ni la actitud, y continuó con su set con firmeza y convicción. Con una actuación de unos 40 minutos aproximadamente, dejaron el escenario con aplausos sinceros y nuevos fans ganados entre los asistentes que llegaron temprano. Su actuación fue una muestra clara de que hay escena local con identidad y futuro.
Posteriormente a la espera de iggy pop el publico ovaciono para la entrada de iggypop que con sus 78 años, Iggy Pop sigue demostrando una vitalidad que parece desafiar las leyes de la edad. Con su energía incansable y su presencia arrolladora, subió al escenario, en cuanto comenzó el show, quedó claro que el paso del tiempo no ha mermado en absoluto su intensidad. La capacidad de Iggy para conectar con el público es algo que solo los verdaderos íconos logran mantener a lo largo de las décadas.
Desde los acordes inconfundibles de «I Wanna Be Your Dog» hasta los potentes riffs de «Lust for Life» y «The Passenger», Iggy Pop ofreció una descarga eléctrica que puso al Movistar Arena de pie desde el primer minuto. Los fans argentinos se entregaron por completo: corearon cada palabra, gritaron cada estrofa y respondieron con devoción a cada gesto del ícono del punk. Sin embargo, no pasó desapercibida la ausencia de «Candy», tema muy pedido por los fanáticos, que finalmente no fue incluido en el setlist.
Uno de los momentos más memorables de la noche fue cuando Iggy bajó del escenario para saludar a los fans que estaban en las primeras filas. Los afortunados que estaban adelante tuvieron la oportunidad de estar cara a cara con el «padrino del punk», en un gesto que rompió la barrera entre ídolo y audiencia. A sus 78 años, se mueve con la energía de un adolescente en trance: salta, baila, se retuerce, grita y vive cada canción como si fuera la última. No se trata solo de cantar, sino de expresarse con todo el cuerpo
Iggy ofreció un vistazo a su material más reciente, interpretando temas de su último álbum Every Loser (2023). La fusión entre lo clásico y lo nuevo estuvo perfectamente equilibrada, reflejando la evolución de su sonido sin perder la crudeza visceral que lo ha definido desde los tiempos de The Stooges.
A lo largo del recital, Iggy Pop interactuó con el público de forma cercana y genuina, agradeciendo en varias ocasiones el cariño del público argentino, que le respondió con una ovación constante. Se mostró especialmente agradecido por la conexión emocional que siempre ha tenido con sus fans en este país, donde el rock se vive con pasión inigualable.
Uno de los momentos más celebrados de la noche fue la aparición del guitarrista Gaspar Benegas como invitado especial para una explosiva versión de “Louie Louie”. Sin embargo, problemas técnicos con su guitarra impidieron que se escuchara con claridad durante gran parte de la canción.
El concierto no fue solo un espectáculo de rock: fue una ceremonia de rebeldía, una celebración de la resistencia, y un homenaje al poder de la música como vehículo de libertad. A pesar del paso del tiempo, Iggy sigue siendo un referente indiscutido del punk y del rock.
En definitiva, un recital que quedará grabado en la memoria colectiva como un hito irrepetible en la historia del rock en vivo en Argentina.
Fotos y Review: Gabriela Muñoz Oilos









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