Santiago de Chile, noviembre de 2025.
Avantasia regresó a nuestro país para ofrecer mucho más que un concierto: presentó una verdadera ópera metal en vivo, cargada de épica, emoción y una alineación vocal de primer nivel. La cita dejó en claro que el proyecto liderado por Tobias Sammet mantiene intacta su capacidad de convocar, emocionar y sorprender al público chileno.
Desde el primer acorde, el show se sintió como un viaje cuidadosamente construido, donde cada canción y cada voz cumplieron un rol fundamental dentro de una narrativa musical ambiciosa y coherente.
El show arrancó con la banda chilena Hidalgo, liderada por Gabriel Hidalgo en formato acústico, quien junto a Angeline Bernini ofreció una bienvenida cálida pero muy apagada y lenta para un publico que tenia ansias de power metal.
Con la apertura a cargo de “Creepshow”, Avantasia marcó de inmediato el pulso de la noche. La energía fue inmediata y sostenida, dando paso a un setlist extenso y bien equilibrado, que combinó clásicos infaltables con material más reciente, manteniendo la intensidad de principio a fin.
A lo largo del concierto, Sammet se mostró cercano y comunicativo, reforzando el lazo especial que la banda mantiene con el público chileno, uno de los más fieles de la región.

Canciones que marcaron la velada
El repertorio fue una celebración del extenso catálogo de Avantasia. “Reach Out for the Light” se convirtió en uno de los momentos más coreados de la noche, con el público acompañando cada estrofa. “The Scarecrow”, oscura y teatral, reafirmó su estatus como uno de los grandes himnos del proyecto.
Temas como “Dying for an Angel”, “Promised Land” y “Avalon” aportaron épica y emoción, mientras que el cierre con “The Seven Angels” fue sencillamente apoteósico, sellando la jornada con una ovación prolongada y un ambiente de total comunión entre banda y audiencia.
Un elenco vocal a la altura de la leyenda
Uno de los grandes pilares del show fue, sin duda, la participación de los vocalistas invitados, quienes dieron vida al universo de Avantasia con interpretaciones sólidas y personalidades bien definidas.
Tobias Sammet fue el eje central del espectáculo: carismático, seguro y en control absoluto del escenario, condujo la noche como un verdadero maestro de ceremonias, alternando potencia vocal con momentos de cercanía y agradecimiento.
Ronnie Atkins (Pretty Maids) protagonizó uno de los pasajes más emotivos del concierto. Su presencia fue recibida con una ovación cargada de respeto y admiración, y su interpretación destacó por la honestidad y la fuerza emocional, dejando uno de los momentos más sentidos de la noche.
Chiara Tricarico aportó elegancia y frescura al show. Su desempeño fue sólido y convincente, creciendo a lo largo del concierto y demostrando una notable presencia escénica, equilibrando potencia y melodía con naturalidad.
Adrienne Cowan entregó una actuación intensa y versátil. Su voz poderosa y su energía constante elevaron varios pasajes del set, consolidándola como una de las figuras más impactantes del elenco.
Tommy Karevik (Kamelot) sumó sofisticación y emotividad. Su interpretación fue precisa y elegante, conectando con el público y aportando profundidad a las composiciones más épicas.
Kenny Leckremo (H.E.A.T.) destacó por su energía desbordante y actitud rockera. Su voz rasgada y su entrega escénica encendieron al público en los momentos más directos del repertorio.
Herbie Langhans, por su parte, fue clave en los pasajes más densos y corales, aportando fuerza, solidez y un matiz más oscuro que enriqueció el conjunto vocal.
Puesta en escena y conexión con el público
La puesta en escena acompañó el relato musical sin imponerse. Visuales de corte fantástico e iluminación cuidada reforzaron la atmósfera épica del show, siempre al servicio de la música y las interpretaciones.
Más allá de lo técnico, el verdadero valor de la noche estuvo en la conexión emocional. El público respondió con coros constantes y una energía que se mantuvo durante todo el concierto, mientras Sammet se mostró visiblemente agradecido por el cariño recibido.
Conclusión
El concierto de Avantasia en Santiago 2025 fue una demostración clara de por qué este proyecto sigue siendo uno de los más ambiciosos y respetados del metal mundial. Una noche marcada por grandes canciones, voces extraordinarias y una comunión total entre artistas y público.
Más que un recital, fue una experiencia que reafirmó el poder del metal como espacio de emoción, fantasía y catarsis colectiva, dejando una huella imborrable en quienes fueron parte de esta épica jornada.
Fotos y Review: Mauricio Montaño























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