El concierto de Smashing Pumpkins en Argentina fue una noche que se quedó grabada en la memoria de todos los que tuvimos la suerte de vivirla. Desde el momento en que la banda salió al escenario, la energía de los fans se desbordó. Canciones como «Cherub Rock» llenaron el aire, se desató una ovación ensordecedora. Los miles de fans argentinos, reconocidos por su pasión, respondieron con un fervor casi tangible, como si cada acorde estuviera impregnado con la historia del rock alternativo que la banda ayudó a definir a lo largo de los años.

La voz de Billy Corgan, tan inconfundible y emocional y junto con la banda, parecía mezclar la nostalgia con la electricidad del presente. A medida que se desarrollaba el concierto, la banda no solo tocaba sus clásicos como «Tonight, Tonight» y «Bullet With Butterfly Wings», sino que también exploraban algunos de sus nuevos trabajos, lo que mostró que la banda sigue siendo relevante y en constante evolución.

El ambiente era único. En las canciones más suaves, como «Disarm», la atmósfera se volvía casi mágica, con los fanáticos cantando a coro, creando una conexión emocional con la banda. En las canciones más pesadas, como «Ava Adore» o «Zero», la energía se transformaba en un torbellino de guitarras distorsionadas y una batería frenética que hacía vibrar hasta los cimientos del lugar.

Y el tema mas emblemáticos de Smashing Pumpkins «1979» que captura la esencia del sentimiento nostálgico, la juventud y la transición. Desde su lanzamiento en 1995, en el álbum Mellon Collie and the Infinite Sadness. Cuando la banda comienza a tocar, el público argentino conocido por su gran pasión, no tardan en unirse al coro de voces, creando una atmósfera mágica que conecta a todos en el lugar. El eco de sus cantos se mezcla con la energía palpable del momento, haciendo de este un instante único en el que la música trasciende y une a miles de personas en una sola emoción compartida.

Los fanáticos más cercanos a la primera fila intentaban atrapar las púas que caían justo frente a la valla. Sin embargo, tanto los aguateros como el personal de seguridad se negaban pasar a los fans al inicio del concierto. Al finalizar el show, aquellos que habían esperado con ansias el momento para guardar una púa como recuerdo se daban cuenta de que «misteriosamente» las púas ya habían desaparecido.

Y como siempre, Argentina demostró por qué es uno de los públicos más entregados del mundo. La pasión, la conexión y el cariño con la banda eran evidentes en cada aplauso, cada grito y cada coro.

Para los que estuvimos allí, fue más que un simple concierto. Fue una celebración de una banda que, aunque haya pasado por muchas transformaciones, sigue siendo un referente de la música alternativa, y cuya influencia es palpable en cada rincón de la historia del rock.

Review y fotos por: Gabriela Muñoz Oilos

Una respuesta a «Review de The Smashing Pumpkins en el Movistar Arena»

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    Stv

    Excelente reseña, que buen concierto, los vi en Dublin en junio y fue similar la experiencia.

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