Viajamos desde Atacama hasta la “Ciudad de la Furia” para presenciar a una banda con una sólida historia dentro del power metal. Con miembros que han pasado por Gamma Ray junto al prodigioso Kai Hansen, participaciones en Avantasia de Tobias Sammet y proyectos paralelos como Angus McSix, el show prometía una noche cargada de épica. Lamentablemente, en esta ocasión no estuvo presente Mat Sinner; sin embargo, su lugar fue ocupado por otra leyenda del power metal: el bajista de Gamma Ray, Dirk Schlächter.
Para la ocasión, preparamos un regalo especial para la banda, en particular para Ralf Scheepers: una camiseta de la selección argentina con el número 10 de Messi, acompañada de unos alfajores Guaymallén Oro, el “caviar argentino”. La cita fue en el clásico Teatro Flores, bajo la producción de Icarus.
La noche comenzó con “We Walk Without Fear”, seguido de “The Destroyer” de su último trabajo. El repertorio fue un sólido repaso por clásicos y material reciente, incluyendo temas como “The Hunter” y “The End Is Near”. La banda no dejó de alentar y emocionar al público durante toda la velada. Ralf Scheepers mantuvo una interacción constante con los asistentes, bajando incluso a saludar a los fans. El vocalista alemán, con 61 años, sorprende por su estado físico, energía y una voz que se mantiene prácticamente intacta.
El momento más especial llegó en las últimas tres canciones, cuando Ralf apareció vistiendo nuestra camiseta para interpretar “Chainbreaker”, seguido del himno “Metal Is Forever”, y cerrar con una potente versión de “Running in the Dust”, coronando una noche cargada de emoción.
Lo Bueno
La energía vigente de la banda es innegable. Su cercanía con el público y la entrega sobre el escenario demuestran por qué siguen siendo un referente del power metal. Primal Fear continúa generando material sólido y manteniendo una intensidad que muchas bandas más jóvenes quisieran.
Otro punto positivo fue la ampliación del espacio entre el escenario y el público, una decisión acertada para conciertos intensos que mejora considerablemente la seguridad de los asistentes.
Lo Malo
El sonido fue el punto más débil de la noche. Durante buena parte del recital se percibió desbalanceado, dificultando distinguir la voz de Ralf, que quedaba opacada por la saturación de los instrumentos. El Teatro Flores suele presentar este tipo de inconvenientes en los primeros temas, hasta que el sonidista logra ajustar la mezcla, pero en esta ocasión el problema se extendió más de lo esperado.
Otro aspecto preocupante fue la hidratación. Según la normativa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en recintos cerrados con altas temperaturas deben existir puntos de hidratación. Sin embargo, únicamente se pasó un vaso grande con agua y hielo para que los asistentes compartieran, una medida claramente insalubre y poco adecuada para un evento de estas características.
Conclusión
Primal Fear entregó todo sobre el escenario y regaló un show memorable, combinando clásicos con material reciente y demostrando una vigencia admirable. La producción debería mejorar el apartado sonoro, y el recinto revisar sus protocolos de higiene e hidratación. No obstante, se valora la ampliación del espacio entre público y escenario, una medida positiva en términos de seguridad.
A pesar de los inconvenientes, la banda dejó en claro que su metal sigue más vivo que nunca.
Fotos y Review por: Mauricio Montaño y Gabriela Muñoz




















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